6 jun 2015

EFECTOS DE LA MARIHUANA EN EL CEREBRO

¿Qué es la marihuana?
La marihuana es una droga que se prepara por medio de secar las hojas, las partes superiores florecientes, los tallos y las semillas de la planta cáñamo que se llama Cannabis sativa. Por eso, a veces se refieren a ella como cannabis. En algunos lugares se le llama vulgarmente “hierba,” y en México “Juanita.” En la India se le llama bhang. El hachís es otra forma de la cannabis; pues éste se hace de la resina de la planta que generalmente prensan para formar pellas de diferentes potencias. El hachís y un aceite que se hace de él son más fuertes que la marihuana.
La historia del uso de la marihuana en la China retrocede unos 4.000 años. Se extendió a la India, donde fue empleada en ceremonias religiosas. En algunos lugares tenía uso medicinal. Pero en Egipto, los efectos que Napoleón vio que produjo su uso lo incitaron a proscribirla allí tras su conquista. Puesto que tiene una historia tan larga, ¿no es posible saber ahora si la marihuana realmente perjudica la salud y el bienestar? ¿Por qué hay tantas contiendas entre los que defienden la marihuana y los que quisieran proscribir su uso?
 
¿No es más nociva que el alcohol?

 
Hay quienes dirían que los puntos de vista que se han expresado aquí son extremos, y que uno se deja excitar indebidamente en cuanto a los efectos de la marihuana en lo que tal vez sea la minoría, no la mayoría de los que la usan, especialmente de los que la usan con moderación. Los que se expresan así consideran que el uso de marihuana durante el fin de semana o en una fiesta no encierra más peligro que el beber alcohol. ‘¿Por qué,’ preguntan, ‘deberían criticarnos por el uso de marihuana cuando el uso del alcohol no acarrea estigma?’ En realidad, estos afirmarían que los argumentos que se emplean contra la marihuana serían igualmente válidos contra el consumo del alcohol. ¿Es cierto que hay poca o ninguna diferencia?
“Molécula por molécula, el THC es 10.000 veces más fuerte que el alcohol en cuanto a la capacidad que tiene para producir una intoxicación leve,” dice un médico en la publicación Executive Health de octubre de 1977. ‘Bueno,’ protestan los defensores de las drogas, ‘los que usan marihuana simplemente no tienen que usar una cantidad grande de la droga para conseguir el mismo efecto que los que beben mucho. El uso de un poco no perjudica.’ Pero el mismo médico añade: “Requiere décadas para que ocurran cambios irreversibles en el cerebro de la persona que bebe mucho. En las que fuman marihuana, cambios irreversibles pueden ocurrir en el cerebro dentro de tres años.”
Este es otro punto: el THC es soluble en la grasa y por lo tanto permanece en las zonas grasosas, y, como hemos visto, va acumulándose con el uso continuo. Por otra parte, el alcohol, puesto que es soluble en el agua y se realiza su metabolismo en un período relativamente corto, recibe tratamiento diferente en el cuerpo. Sobre ese asunto, un científico del Laboratorio Donner de Investigación Médica explica lo siguiente: “El alcohol es un alimento soluble en el agua y se transforma por metabolismo para proveer energía celular.” [Las bastardillas son nuestras.] El cuerpo puede eliminar fácil y rápidamente los productos finales del alcohol, a saber, dióxodo de carbono y agua. Por eso, es bueno observar el punto de vista de un sico-farmacólogo que dijo: “La marihuana es una droga sumamente potente, y el mayor error que cometemos es compararla con el alcohol.”
¿Cuánta prueba precisa usted?
No se puede echar a un lado la prueba creciente de que la marihuana es peligrosa. Puede que alguien trate de argüir que él mismo es quien conoce mejor su propio caso y no ve en su propia vida efectos desagradables, por eso, no hay por qué debería dejar que lo preocupen informes de daño a otros. Pero, si el THC tiene efectos adversos en el cerebro, ¿puede él confiar en su propia valoración del efecto? Este aspecto de la marihuana es lo que un médico cita como razón seria para creer que la marihuana es la droga más peligrosa con que se trata hoy día, pues dice: “Al principio su uso es engañador, seductor. El usuario recibe la ilusión de sentirse bien; no puede advertir la degeneración de sus procesos mentales y fisiológicos.” Pero otros se dan cuenta de ello.
En un artículo intitulado “Usted se está engañando si cree que la marihuana es innocua,” que se publicó en el Star de Toronto, la escritora Joan Sutton hace notar estas palabras del Dr. Norman Doorenbos respecto a la prueba de este efecto: “La [prueba] más inmediata es que afecta al proceso de pensar. El que empiecen una oración, luego no puedan terminarla porque se les ha olvidado de qué hablaban, es característico de los que fuman marihuana.”
¿Significa el hecho de que en algunas zonas se ha legalizado el uso de la cannabis que realmente no hay nada que temer? Roy McMurtry, fiscal general del Tribunal Supremo de Ontario, dijo que evidentemente algunos ven dicha legalización como un legítimo “sello de aprobación.” Como resultado, el uso de cannabis ha aumentado en estas zonas. Pero en vista de las últimas pruebas que se han producido respecto al asunto, dijo: “Tiene que hacerse sumamente claro al público que hoy hay más, no menos, preocupación por la posibilidad de daño como resultado de usar marihuana.” ¿Suena eso como si todo estuviera a salvo respecto a la marihuana?
Considere de nuevo los efectos: Deterioro del juicio respecto a tiempo y distancia. Efectos adversos sobre la memoria, la duración de la atención, el pensar lógico. Daño al sistema de inmunidad, los pulmones y el sistema respiratorio. Peligro de perjudicar a los hijos que vayan a nacer. ¿Representa eso simplemente el uso inocente de una sustancia innocua que permite a uno descansar un poco y que hace más llevadera la vida?
Si hay quienes estén dispuestos a argüir que los riesgos valen la pena en vista de los placeres que se reciben, que recuerden que todas las sensaciones de placer realmente ocurren en el cerebro. Las maravillosas funciones del cerebro son el resultado de una serie sumamente compleja de controles que está regulada por sustancias químicas. Por eso, cuando lo que se considera agradable ha sido ocasionado por una droga, realmente no es nada más que una alteración de las funciones normales del cerebro que se ha inducido químicamente. ¿Sorprende, entonces, que de unos 40.000 casos admitidos para tratamiento en 1974 en clínicas estadounidenses financiadas por el gobierno, se haya clasificado el uso de marihuana como la razón principal después de los narcóticos, pero antes del alcohol?
No se equivoque: La marihuana es una droga. Como tal, lo mismo que otras drogas, constituye un verdadero peligro a su salud y vida.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

analyct